Inicio Actualidad Tribuna Carlos Bartual: Mil quinientas razones para acabar con la fiesta (SALF)

Tribuna Carlos Bartual: Mil quinientas razones para acabar con la fiesta (SALF)

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La irrupción en San Vicente del partido de Alvise Pérez, con un millar y medio de sufragios para las europeas, nos obliga como sociedad a fomentar la educación política entre los jóvenes

Los resultados de las últimas elecciones europeas han abierto la puerta del panorama político y mediático al agitador ultraderechista Alvise Pérez. Su formación, un partido sin programa electoral y que ha utilizado las redes sociales como principal vía de promoción para vender un discurso racista, xenófobo, antisistema y radical contra líderes políticos, ha obtenido más de 800.000 votos en toda España, de los cuales 1.500 han sido en San Vicente del Raspeig. Este escenario tiene muchas lecturas y abre el abanico de interpretaciones según la ideología de cada persona. No obstante, creo que la mayoría de demócratas coincidimos en que debemos detenernos en dos puntos: juventud y desinformación.

Precisamente, estas dos cuestiones explican mayoritariamente el auge del partido populista de extrema derecha. La tendencia y la lógica nos invita a pensar que los 1.500 votos que ha logrado Alvise en nuestra ciudad proceden de Vox; pero no es descabellado afirmar que no es así: son nuevos electores. Un perfil de un votante que se estrena en unos comicios, en este caso europeos, cuya única fuente de información ha sido ‘Tik Tok’ y Youtube, dos plataformas donde el equipo de Pérez y sus colaboradores como Vito Quiles y Javier Negre se mueven a la perfección.

‘Se acabó la fiesta’ (SALF) emerge del contenido en redes sociales que circula por debajo del radar de la información contrastada. Han sabido aprovechar las cloacas de estas plataformas para movilizar a un electorado que, hasta ahora, nadie lo había hecho. También hablamos de aquellas personas descontentas con la situación política actual, de tendencia liberal y conservadora, que ven en Vox un atisbo de esperanza, pero que ahora mete al partido de Abascal en el mismo saco que el resto, por lo que encuentra en SALF la papeleta que les representa: fin de la corrupción, cárcel para delincuentes, expulsión de inmigrantes ilegales y meter en la cárcel a Pedro Sánchez -sin ser juez-

Son mensajes de odio escondidos detrás de un personaje que se está convirtiendo en un referente para casi un millón de personas en nuestro país y que, si no paramos la fiesta, seguirá obteniendo mayores apoyos. Si continúa almacenando poder, lo normal es que quiera trasladar su estructura a nivel municipal y autonómico, y por supuesto a nivel nacional. Por lo que la responsabilidad de que se acabe la fiesta nos compete a nosotros como sociedad. Da igual el signo político, debemos empezar a fomentar una educación política entre nuestros jóvenes y explicarles que toda la información y el contenido que consumen en redes sociales no es veraz y se tiene que contrastar.

Al igual que las familias ejercen una educación social y en valores, debemos reconocer que tener unos conocimientos básicos en política es esencial para que esto no vuelva a ocurrir. No hablamos de decirle a nadie lo que tiene que votar, pero sí forma parte de la responsabilidad social, explicar a alguien que esta persona lo que busca realmente es lograr el aforamiento como eurodiputado para eludir sus causas judiciales por difundir bulos y propagar información falsa sobre dirigentes políticos, mayoritariamente de izquierdas.

Y más allá de eso, un demócrata no se quedaría tranquilo o tranquila si su hijo o mi hija vota a una persona que dice abiertamente que el presidente del Gobierno se tendrá que esconder en un maletero de un coche porque van a por él, y lo van a meter en una prisión que construirá cuando firme el acta en el parlamento europeo. Además de que no es posible ¿esa es la visión política que queremos para nuestro país? El agitador, que además es antivacunas, ha conseguido que la izquierda vea ahora a Vox como un problema menor, porque Alvise no le ha quitado votos a Vox, ha comenzado a mover a un electorado dormido y recién llegado, de casi un millón de votantes, y todo sin aparecer en un debate televisivo en prime time.

A esto no hay que tenerle respeto, hay que tenerle miedo. Para finalizar, si alguien quiere profundizar en el perfil de esta persona, y del resto de su equipo, le invito a buscarlo en las webs de los medios de comunicación. Los periodistas han perdido el monopolio como profesionales consultados para obtener información y noticias, pero el periodismo debe resistir como única opción para contrastar la información y desmontar opciones agitadoras que quieran refugiarse en el sistema democrático para destruirlo desde dentro.