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Servicios especiales de limpieza para minimizar la suciedad que originan las jacarandas en las calles

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Los departamentos municipales de Infraestructuras y Medio Ambiente están actuando contra los efectos de la plaga de pulgón que surge en esta época de floración de las jacarandas. Medio Ambiente ya ha fumigado en el centenar de calles del municipio con esta variedad arbórea, e Infraestructuras lleva ahora a cabo servicios extraordinarios de limpieza con agua jabonosa.

El pulgón produce una melaza que acaba recubriendo la planta, goteando y provocando suciedad en el entorno del árbol. Para combatirlo se han empleando insecticidas de origen no químico (mezclas de productos naturales que son inocuas para las personas y específicos para la plaga a tratar). Este tipo de insecticidas no perjudican la salud humana ni al medio ambiente, son más específicos de la plaga a tratar, no afectan a otras especies beneficiosas como las abejas y, una vez realizado el control, son las propias poblaciones las que se suelen regular.

La melaza que desprende el pulgón se acumula en las calles originando habitualmente molestias, con ese efecto pegajoso que se produce al pisarla. Desde la concejalía de Infraestructuras y Servicios Urbanos explican que los operarios trabajan con servicios extraordinarios para limpiar todo lo posible y minimizar esas molestias. En concreto, el servicio se refuerza por las mañanas con un camión cuba y dos máquinas hidrolimpiadoras y por las tardes, con dos hidrolimpiadoras. Toda esta semana se estará actuando, ha informado la edil.

Sobre las jacarandas no pueden aplicarse tratamientos preventivos contra el pulgón, ya que son inefectivos. Hay que combatir esta plaga cuando aparece, de ahí su dificultad para evitar la suciedad en la vía pública.

Según el departamento de Medio Ambiente, los árboles filtran el aire eliminando contaminantes atmosféricos emitidos por el tráfico y la industria, como el ozono, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre y partículas en suspensión. Por otro lado producen oxígeno y almacenan dentro de sus tejidos dióxido de carbono; se calcula que por árbol se absorbe unas 0,8 Tn, disminuyendo los gases invernadero que producen el calentamiento global de la atmósfera. Gracias a su porte reducen el ruido en las ciudades, actuando como pantalla acústica y en particular, amortiguando la reverberación que provoca el tráfico sobre las fachadas.

En San Vicente del Raspeig se ha hecho un gran esfuerzo para mejorar el aspecto de la ciudad conservando la vegetación existente e incrementando sustancialmente su densidad. En la actualidad hay 16.000 árboles y palmeras en las calles y jardines; aún así sólo ocupan el 3,5 % de la superficie del casco urbano.